Una vez más podría decir que te echo de menos, que a pesar de todo sigues ahí, que no he logrado olvidarte... pero es que cuanto más rápido pasa el tiempo más me doy cuenta de que no vas a volver, de que esto ha terminado con un para siempre.
De nada me sirve verte todos los días si no puedo hablarte, tocarte o tan siquiera mirarte. De nada me sirve huír de ti o evitarte, mirarte cada vez que entro en casa y ver que nada aquí ya tiene solución. Pero si algo he aprendido es que no puedo hacer nada y que tengo que seguir sin ti.
No es justo que me trates así, que te hagas el valiente delante de los demás diciendo lo bien que te va la vida. Y más injusto es aún que tú no hayas pasado por la mitad de noches llorando y sin dormir como yo lo he hecho por ti.
Para ti parece ser fácil estar así, haciendo como que no nos conocemos, aunque no entiendo cómo, después de este año, eres capaz de hacerlo.
¿Dónde se quedaron tus palabras, tu sonrisa, tus ganas de escaparte lejos de aquí donde nadie nos molestara?
Deja de agachar la cabeza si luego no vas a cumplir lo que dices. No prometas cosas si luego no vas a hacer nada y por favor, no vuelvas luego como si nada hubiera pasado. Si te has ido, te has ido y no hay vuelta atrás.
Yo estuve durante mucho tiempo, demasiado. Así que olvídame, es que no quiero saber nada más de ti, porque cuánto más sé más me duele.
Ojalá pudiera decirte que te odio, sobretodo cuando dices que te va bien y que has conocido a otras mucho mejores que yo... pero no puedo mentirte, me costó decirte lo que te quería, y cuando lo hice no hubo vuelta atrás. ¿Cómo no va dolerme que digas eso?
Pero es igual... al fin y al cabo no merece la pena pasar por esto, solo me queda esperar y ten por seguro que esperaré todo lo que haga falta, pero si me demuestras que lo has olvidado todo, yo no tardare mucho más que tú en hacerlo.
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